Ecuador contaba hasta el 2022 con alrededor de 14 millones de aves de postura, a más de las de crianza; un dato aproximado, porque en el país no existe un censo avícola.
“Con la presencia de la influenza aviar (que existía en Oriente Medio y por primera vez afecta a Ecuador) se han sacrificado hasta el momento un millón de gallinas, unas por la enfermedad y otras que han sido sacrificadas para evitar que se extienda el virus”, dijo a AGROECUADOR TV, Édgar Navarrete, productor avícola y ex presidente de la Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador (CONAVE).
Ante el temor de perder las aves, por la influenza aviar, se vendieron más de 500 mil gallinas de forma inmediata a bajo costo y además bajó la oferta de huevos en alrededor de un millón y medio, por día.
“La influenza aviar puede acabar con el 90% de aves en sólo tres o cuatro días, principalmente en aves de larga vida, como son las ponedoras”, nos cometa el médico veterinario.
Navarrete considera que ante esta enfermedad, que afecta a las provincias de Cotopaxi, Tungurahua y parte de Pichincha, es imprescindible ser radical con el tema de la bioseguridad en las granjas.
Antes de que exista un reglamento, las granjas se mantuvieron en desorden. Ahora con la enfermedad “La gente ha tomado conciencia y aplica mejor las medidas bioseguridad como: aislar una granja de otra; que los trabajadores ingresen luego de ducharse y colocarse los uniformes apropiados, que los vehículos sean desinfectados y que las granjas no se conviertan en centros de turismo. A veces llegaba el compadre, los amigos y les invitaban a ver sus gallinas”, comenta el experto en veterinaria avícola.
A su criterio, existen dos maneras de controlar la influenza aviar: la primera es la erradicación como se hace en Colombia, Uruguay y Argentina donde se sigue la enfermedad paso a paso. Por ejemplo, si existen aves de traspatio contaminadas acabarlas de inmediato y hacer un cerco sanitario, de manera que la enfermedad quedó ahí. La segunda manera es la vacunación, lo que se aplicará en Ecuador, donde el problema se desbordó y no se pudo erradicarlo.
La vacuna es una herramienta que ayuda para la protección de las aves para que no se mueran. Se pueden enfermar pero baja el índice de mortalidad del 80% a un 20 o 10% .
Si queremos vacunar a todas las aves, especialmente las de vida larga, estamos hablando de 18 millones, nos comenta Navarrete; quien exige a las autoridades que “por favor, al menos las vacunas que ya están aquí (4 millones) permitan usarlas”.
DEBES SABER:
La cadena agroproductiva de aves y huevos mueve en el país cuatro mil millones de dólares.
AGROECUADOR TV